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Equine Euthanasia

 

Nunca será una decisión fácil de tomar, pero quizás lo más amable que usted puede hacer por un caballo que está sumamente enfermo, gravemente herido, cojo, o que es peligroso, es hacer que su médico veterinario induzca su muerte rápida y humanamente a través de la eutanasia.

La eutanasia puede ser una de las decisiones más difíciles que pueda llegar a tomar para su caballo. Aunque es una decisión personal, no necesita ser una decisión solitaria. Su veterinario, familiares y amigos cercanos pueden ayudarle a tomar la decisión correcta y pueden ayudarle en su pena por la pérdida de su caballo.

Tarde o temprano, muchos dueños se enfrentan con decisiones de vida o muerte para sus caballos. No considere únicamente lo que es mejor para su caballo, sino también lo que es mejor para usted y su familia. Por ejemplo, si su caballo tiene una lesión o una enfermedad que requiera más cuidado del que usted y su familia puedan darle para asegurarle una buena calidad de vida, y la opción de un nuevo hogar no es factible, la eutanasia podría ser la decisión correcta. La calidad de vida es igual de importante para los caballos que para las personas.

Una vez que haya tomado la decisión de realizar la eutanasia, usted deberá decidir el lugar donde se llevará a cabo y el destino de los restos de su caballo. Los reglamentos locales pueden tener cierta influencia sobre lo que usted desea hacer con los restos de su caballo, por ejemplo, algunas localidades no permiten el entierro de animales grandes. Es posible que deban realizarse preparativos para efectuar el pronto retiro del cuerpo del caballo.

Si su caballo está asegurado, asegúrese de estar enterado de todos los detalles de la cobertura, incluyendo las políticas de la compañía aseguradora de notificar previamente sobre la eutanasia. Si no sigue los procedimientos adecuados, su reclamación podría ser rechazada.

Efectuar los preparativos sobre lo que se hará con el cuerpo del animal antes de la eutanasia puede darle cierto grado de tranquilidad al saber lo que se hará con los restos de su caballo, y no tendrá que enfocarse en esas decisiones mientras sufre la reciente pérdida de su querido caballo. Su veterinario puede darle información sobre el entierro, la cremación y otras alternativas.

Hacerse a sí mismo estas preguntas le ayudará en su proceso para tomar una decisión:

  • ¿Su caballo tiene más “días malos” que “días buenos”?
  • ¿Su caballo está sufriendo?
  • ¿Su condición es incurable?
  • ¿Qué posibilidades hay de que su caballo se recupere de dicha condición? ¿Por cuánto tiempo su caballo estará debilitado o con dolor?
  • ¿Su caballo sigue interesado en lo que le rodea y tiene un comportamiento normal, o se ve constantemente deprimido o indiferente?
  • ¿Su caballo requerirá un cuidado especial que no podrá darle o no podrá pagar?
  • ¿Su caballo representa un peligro para sí mismo o para las personas que se encargan de él?

Su veterinario entiende la relación que usted tiene con su caballo y puede examinar y evaluar su condición, valorar sus posibilidades de recuperación, y hablar sobre alguna discapacidad potencial, necesidades especiales y problemas a largo plazo. El veterinario le puede explicar las opciones médicas y quirúrgicas así como los riesgos y las posibles consecuencias. Ya que su veterinario no puede tomar la decisión de la eutanasia, usted necesita comprender la condición de su caballo. Si no entiende alguna parte del diagnóstico o los posibles efectos sobre el futuro de su caballo, pregunte para que pueda comprender mejor. Aunque hay ocasiones en que la decisión deberá tomarse de manera inmediata, generalmente tendrá tiempo de revisar los hechos y discutirlos con sus familiares y amigos antes de tomar dicha decisión.

Si su caballo se ha vuelto peligroso, incontrolable, inservible, o difícil de mantener, es posible que sea necesaria la eutanasia. Algunas conductas no deseables y anormales pueden ser modificadas, por lo cual es importante hablar sobre estas situaciones con su veterinario. Su seguridad y la de su familia siempre deberían ser tomadas en cuenta.

Las limitaciones económicas, emocionales y de espacio también pueden obligar al propietario de un caballo a considerar la eutanasia si no es posible encontrarle un albergue apropiado. Discutir las alternativas posibles con sus amigos, compañeros amantes de los caballos, familiares y su veterinario le ayudará a sentirse mejor con la decisión que llegue a tomar.

Revise con su familia toda la información que su veterinario le otorgue. El cuidado médico a largo plazo puede ser para usted y su familia una carga emocional o financiera difícil de sobrellevar, y esto debería discutirse de manera abierta y honesta. Anime a sus familiares a que expresen sus pensamientos y sentimientos. Aunque usted haya llegado a una decisión, es importante tener en cuenta los pensamientos y sentimientos de los miembros de la familia, especialmente los de los niños.

Los niños tienen una relación especial con sus mascotas y no deberían ser excluidos al momento de tomar una decisión con el argumento de que son muy pequeños para entender. Evitar que los niños participen en el proceso solamente complicaría y prolongaría su proceso de dolor. Los niños respetan las respuestas sinceras, verdaderas y simples. Si ellos son preparados adecuadamente, los niños pueden normalmente aceptar la muerte de un animal.

A menudo, la eutanasia para los caballos se lleva a cabo por medio de la inyección de una droga que provoca la muerte. Primero, su veterinario puede administrar un sedante para relajar a su caballo. Cuando el caballo reciba la eutanasia, la muerte será rápida y sin dolor. Si el caballo está parado al suministrarle la solución para la eutanasia, este quedará inconsciente y no podrá sentir miedo ni dolor aun estando parado. Luego el caballo caerá; esta caída podría o no ser una caída suave, y existe el riesgo de lesiones si hay personas paradas al frente o detrás del caballo mientras este cae. Escuche las instrucciones de su veterinario. En algunos casos, es mejor mantener su distancia del caballo hasta que este haya caído. La muerte se presenta después de que el caballo haya quedado inconsciente y caído al suelo. Es posible que su caballo mueva sus patas o su cabeza, o respire profundamente en varias ocasiones después de suministrarle la droga, pero estos son solamente reflejos y no significa que su caballo esté experimentando algún dolor o sufrimiento.

El acto de despedirse es un paso importante al manejar los sentimientos naturales y saludables del pesar y dolor que se presentan tras la pérdida de un querido amigo y compañero. Una vez que se haya tomado la decisión de la eutanasia, es posible que usted y su familia deseen despedirse de su caballo.

Algunos dueños eligen estar presentes durante la eutanasia de su caballo, pero otros prefieren despedirse de antemano y no estar presentes. Esta es una decisión muy personal y debería hacer lo que crea correcto para usted. No permita que otras personas lo presionen a tomar una decisión que lo haga sentirse incómodo.

Después de que su caballo haya muerto, es normal y natural que sienta aflicción y tristeza. El proceso de duelo incluye aceptar la realidad de su pérdida, que esta y los sentimientos que la acompañan son dolorosos y ajustarse a su nueva vida donde ya no estará su caballo.

En ocasiones, los familiares y amigos, con todo y sus buenas intenciones, podrían no darse cuenta de lo importante que era su caballo para usted o la intensidad de su dolor. Los comentarios que ellos hagan pueden parecer crueles e indiferentes, aunque su intención no es que sean tomados de esa forma. Sea honesto consigo mismo y con los demás sobre sus sentimientos. Hable sobre su tristeza, pero también sobre los momentos divertidos que pasó con su caballo, las actividades que disfrutaban y los recuerdos significativos para usted. Si se siente desesperado o profundamente deprimido, hable con un profesional de la salud mental.

La pérdida de un caballo puede ser un evento muy estresante en su vida. Todos experimentamos el dolor de manera diferente y podemos atravesar períodos de emociones diferentes, como negación, tristeza, enojo, ansiedad, insensibilidad y culpa. La aflicción podría retardarse y podría aparecer con más intensidad tras otras pérdidas. En ocasiones, la aflicción podría ser abrumadora.

Algunos de estos sentimientos podrían estar relacionados a la forma en que murió su caballo. Por ejemplo, puede sentirse culpable o culpar a los demás por no haber detectado la enfermedad a tiempo, por no haber hecho algo pronto, por no haber sido capaz de pagar otros o más tratamientos, por tomar la decisión de realizar la eutanasia o por haber sido descuidado y permitir que su caballo se lastimara. Es común que los dueños duden si tomaron la decisión correcta.

La depresión también es una experiencia común después de la muerte de un animal especial. Es posible que sienta una profunda tristeza, pérdida de energía, aislamiento y soledad. Podría ser difícil levantarse por las mañanas, especialmente si en su rutina matutina atendía las necesidades de su caballo. Si sufre de depresión profunda o prolongada, busque ayuda profesional.

...comenzará a aceptar la muerte de su caballo. Podrá recordar a su c aballo y los momentos que pasaron juntos sin sentir esa intensa aflicción y el dolor emocional que sintió anteriormente. La aceptación y la resolución no implican que ya no tendrá esa sensación de pérdida, sino que ha asumido el hecho de que su caballo ha muerto y que aprecia el tiempo que pasaron juntos y el crecimiento personal que obtuvo a raíz de la relación con él.

No obstante, aun cuando haya alcanzado la resolución y la aceptación, los sentimientos de negación y depresión pueden volver a aparecer. Si esto sucede, generalmente estos sentimientos serán menos intensos, y con el tiempo serán reemplazados con bellos recuerdos.

Aunque todos los que hayan tenido un vínculo con un animal experimenten un tipo de aflicción, la aflicción siempre es un proceso personal y cada experiencia de pérdida es diferente. La familia y los amigos deberían tener la certeza de que tanto la tristeza como la aflicción son respuestas normales y naturales ante la muerte.

Si usted o un familiar tienen mayores dificultades para aceptar la muerte de su caballo y no pueden resolver los sentimientos de aflicción y tristeza, es posible que desee discutir sobre estos sentimientos con una persona que esté capacitada para entender el proceso \ de aflicción y pueda apoyarle y ayudarle mientras llora su pérdida. Ciertamente su veterinario entiende la relación que usted ha perdido y es posible que le sugiera algún grupo de apoyo y líneas de ayuda, terapeutas de duelo, clérigos, trabajadores sociales o psicólogos que puedan ayudarle.

El período desde el nacimiento hasta la vejez es mucho más corto en los animales domésticos que en las personas, y la muerte es una parte normal del ciclo de vida. No puede evitarse, pero la comprensión y la compasión pueden ayudarle a usted, a su familia y a sus amigos a manejar la aflicción asociada con la pérdida.

Para algunas personas, un servicio o ritual en su memoria puede ser terapéutico. Usted puede elegir conservar y tener a la vista recuerdos de su caballo, como fotos o algo que ayude a recordarlo y a atesorar los buenos momentos que pasó con él. Es posible que también desee hacer una aportación conmemorativa de caridad en honor a su caballo y al profundo vínculo que compartieron. Así como el proceso de aflicción varía de persona a persona, lo mismo ocurre con el método para recordar al animal con el que compartió su vida.

Algunas personas pueden sentir que nunca querrán otro caballo, mientras que otros podrían recuperarse de su pérdida más rápidamente con un nuevo caballo en la familia. Al igual que la aflicción es una experiencia personal, la decisión de, si acaso, traer un nuevo caballo a su vida, también es personal. Después de un tiempo apropiado, los miembros de la familia podrían aceptar que haya un nuevo caballo en sus vidas. Aunque nunca podrá reemplazar al caballo que perdió, usted puede encontrar otro para compartir su vida.